El hijo del silencio criado por las notas de un violín desafinado. Un maldito títere de tí-nta. Defínelo como quieras, pero el alma del poeta siempre caminará por los márgenes del papel.
Ay, soledad, que portas nombre de mujer... si al menos supieras a qué sabe la Esperanza...
Siempre por los bordes, cobardes a investigar en el centro del mundo, a lo mejor habría que proponerse cambiar eso... quien sabe.
ResponderEliminarSaludos :)
Increible, como siempre Rami.
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