sábado, 1 de enero de 2011

Solo tú, noche, haces salir de mi las dichas. Sombra eterna, página en blanco. Párpados de plomo y sonrisa que mal baila. En el cielo de mi corazon llueve y hace frío, contraste entre estas manos tan cálidas que deambulan por el aire. Sigo buscando a ciegas tu cintura, poder abrazarte con dulzura y compartir los sentidos que nos quedan. Aunque tu único sentido, Noche, son esos labios sabor Luna de Miel.



El ser sin serlo, coherencia sin su cohesión. Amor, sin esperanza ni pasión de vida. Muerte, sin preguntas sobre la que dudar.

Soy la sombra que a la luz empuja.