jueves, 30 de junio de 2011

Vuelves.

Vuelves, pero no para recordar, vuelves para olvidar al confundirte, para jugar conmigo como lo hiciste en aquel tiempo. Aquella marioneta de sentimientos, débil e inocente. Aquellos hilos de seda de los que pendía mi cariño, mi odio. Vuelves, con tu sonrisa devastadora y tus manos de seda. Vuelves ante mi, con la paciencia de un astro, con las palabras sofocantes que me ahogan cada noche.

Dime, si tanto ansías volver de esta manera ante mí. Dime, ¿Por qué ya no es bienvenido mi abrazo?



Recuerdos del alma.

domingo, 26 de junio de 2011

Uno de esos locos.. "poetas".

Tú, las noches. Yo, mis poemas. Tú la inspiracion, y yo sólo soy palabra.

Anochece una vez más. No es poco, pero ya nadie trae la luz de la inspiración que tanto anhelo. Ya no hay un cuerpo ni un alma que enloquezcan mi ser. Vuelvo sobre mis recuerdos para intentar rescatar algo de aquel tiempo pasado. Sólo un montón de polvo y algún frasco vacío en aquella habitación. Nada, absolutamente nada. El eterno vacío de la angustia del "no-amor".
Y pensar que podría haber sido uno de esos locos... uno de esos "poetas".

Tú, las noches. Yo, mis poemas. Tú la inspiracion, y yo... yo ya no creo que sea tu palabra.



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"En el vacío, cometa errante"

miércoles, 15 de junio de 2011

Insomnio.

Tú, que poco sueñas, que me secas la garganta y me avivas la vigilia. Adormeces las ideas de mi almohada, me obligas a soñar despierto, a morir soñando.
Levanto la vista y me pregunto si algún día dejará de llover. De ser así, cualquier magía habrás vencido.



No hay rumbo en tu mirada. Tendrás que aprender a no perderte entre las calles de tu destino.

sábado, 4 de junio de 2011

Gota de sueño.

Bailabas, aparecías y te esfumabas ante mis ojos. Me dabas un breve instante de placer, de seguridad, de calma. Te ocultabas en las esquinas, tímida, esperando a que mi cuerpo se arrastrara por sí mismo para huir cuando intentase rozarte con mis manos. Era yo mismo quien se ataba a las cadenas de tu encanto, atrapado por tu figura en las fauces de mi tiempo. Mareas de dudas, sonrisas de Luna. Me otorgabas la razón mientras jugabas con mi alma, una muñeca de trapo que terminó por deshilarse.
Eras, tal vez, mi sueño más oculto. Y fuiste, sin dudarlo, el recuerdo más amargo.



“Para ver el arcoiris has de soportar la lluvia”