domingo, 19 de diciembre de 2010

Palabra

Palabra, que tan dulce suenas
cuando labios te nombran.
Rotunda bestia,
rabia transmutada
que de sinfin de hechos
y letras os forman,
que de sinfin de sueños
te gastas tú, palabra.
Tinta, sangre y espada,
corazon ardiendo al aire,
alma rota, resquebrajada
dime tú, que todo nombras
¿qué hay despues de ti, palabra?



No mucho quedará para que la oscuridad de mi pupila invada el resto de mi mirada. Manchando mi mirada de tinta.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Hoy quiero viajar entre cada gota de oscuridad y sombra, llegar hasta tu cama y ser la almohada en la que sueñas. Quiero ser parte de tu respiración, estar dentro de ti; quiero navegar entre tus ojos y acariciarte el alma. Quiero jugar entre tus dedos, entre tu pelo y ahogarme en una pequeña lágrima que derramas sin querer. Quiero el sabor de tus labios, quiero probar la miel de la Luna. Quiero una caricia, quiero un abrazo, quiero un beso. Volar entre violines, nadar juntos en un mar de plata, reírnos de la vida y caminar por caminos sin camino. Quiero llevarme el aroma de tu cuerpo a la ropa. Quiero volver hasta ti cada noche; susurrarte al oído palabras dulces que nacen de un fuerte corazón de fuego. Quiero ser dueño de tus sueños, quiero ser motivo de tus besos al aire.

¿Te parece bonito? Porque más bonito fue escribir tu nombre en el espejo por primera vez.



Aún recuerdo el día de aquella foto, buscando el charco perfecto que pudiera reflejar la mano y la pluma de un monstruo de tinta.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Historias

Me han hablado durante mucho tiempo sobre un montón de historias. Historias para soñar y soñar, cuentos de cuna para dormir a los niños y despertar a los adultos... Incluso me han contado historias de castillos de polvo que se derrumbaban con el estornudo de sus capitanes. Me he aferrado tantas veces a ese sentimiento que no cuaja del todo en mi interior, a esa oscuridad que adormece durante el día y despierta cada noche bajo la luz de las estrellas... Tantas veces que ya no sé de cuántas emociones cuelgo en este acantilado.
Pero si hubo alguna historia que pudo llamar mi atención, fueron de la palabra del frío silencio. Porque este cuento no comenzó con un “erase una vez”, trayendo ya el embrujo del pasado hasta el presente. Era un relato, un pequeño texto que le escribió el viento a aquella mujer que tanto deseó. El silencio, callado entre las sombras, me miró a los ojos aquella noche y me dijo:

Continúo alimentando la esperanza de encontrarte entre tinieblas, desistiendo al no hallar un hueco en una realidad que no es mia. Quien pretenda huir de la verdad, quedaría sepultado. Lo que un dia fue tristeza se convertira en alegria, para despues desmoronarse otra vez, como helada nieve que arrecia, sin un sol que la derrita. Detestando a aquella que algun dia considere amiga, revolviendome en su abrazo, queriendo huir del aliento en que se enreda, tanto como de mi mismo, extrañándome así. Ahora se acabó el bailar con la tristeza, pues prefiero amarrarme a tu cintura, aunque la culpa sea del amor que tocó a mi puerta, pillándome desprevenido, inocente y entregado. Y miento, cuando digo que nunca me volverá a pasar, si deseo tenerte, incluso más de lo que odio mi esperanza en el amor.
Hoy tu figura no encaja en mi alma, hoy tu voz, suena a melancolía.
Si al menos pudiera volver a besarte, cabría la posibilidad de resucitar a un corazón marchito.

Cuentan, que aquel viento tras terminar de escribir el texto rompió a llorar, y que de una de sus lágrimas asomaba el reflejo de su amada. Lloró una estrella de color esmeralda. Y es que el silencio me habló de ti.




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Tú mis noches,
Yo, poemas,
Tú la inspiración,
Yo... yo sólo soy palabra.

jueves, 2 de diciembre de 2010

¿Dónde quedó la vida cuando escapó por aquella ventana? Demasiado loco para hacerme una pregunta sin cordura... o quizá poco cuerdo, porque enloquezco con el peso de mis dudas sin respuesta.




Muerte, que tus preguntas son a la inversa de las nuestras, y también falleces al dudar. “¿Qué hay antes de mí, la Muerte? ¿Por qué existes, Vida, amor que con mis dedos no puedo rozar?” Hay cosas que quizá sea mejor no saber. Pesar de amores, ardor de esperanzas.

¿No hay tristeza si el pensamiento es soluble? - pensé.
No hay amor sin tristeza que diluir - me respondí.

martes, 3 de agosto de 2010

Anochece...

Apenas pasan las horas, y agrada decirle adiós al presente. Ya en la noche, la Luna me susurra al oído que existen esperanzas que no son sueños; esperanzas que caminan libres alrededor del mundo, que viajan desde calles parisinas hasta barrios madrileños; como una especie de espíritus que sólo habitan en mi mundo, que son idénticos a mi... los pensamientos de mi alma que no son yo.
“Vagabundean, respiran, golpean... Están siempre ahí, mi querido escritor” Me dice el gran astro. Y sé que es verdad, porque al despertar los sueños siguen vivos de alguna manera. Las esperanzas golpean o acarician la moral aun teniendo los ojos abiertos a la luz del Sol. Sólo hay que aprender a controlarlas, porque en cada esperanza existe un “te quiero” y en cada sueño existe un “no me llores”.