jueves, 2 de diciembre de 2010

¿Dónde quedó la vida cuando escapó por aquella ventana? Demasiado loco para hacerme una pregunta sin cordura... o quizá poco cuerdo, porque enloquezco con el peso de mis dudas sin respuesta.




Muerte, que tus preguntas son a la inversa de las nuestras, y también falleces al dudar. “¿Qué hay antes de mí, la Muerte? ¿Por qué existes, Vida, amor que con mis dedos no puedo rozar?” Hay cosas que quizá sea mejor no saber. Pesar de amores, ardor de esperanzas.

¿No hay tristeza si el pensamiento es soluble? - pensé.
No hay amor sin tristeza que diluir - me respondí.

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