Tú siempre fuiste los gritos, yo el silencio. Tú la palabra, y yo la poesía. Siempre fue así, siempre fuimos así. Mi yo interior te aceptaba, te veía, te quería. La mitad de uno siempre fue el sentimiento que reanimaba al otro.
Pero ahora siempre terminamos igual, ¿Verdad?
Una sonrisa dada por ambos, y... hasta más ver.

Mi yo interno ya no acepta más palabras, sólo un frío invernal que se derrite con la misma furia de antaño.

"Como siempre lo has hecho..."
ResponderEliminarQué complicado es volver a "lo de siempre" en muchas ocasiones.
Un saludo :)
lastima que terminara
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