Tú, que poco sueñas, que me secas la garganta y me avivas la vigilia. Adormeces las ideas de mi almohada, me obligas a soñar despierto, a morir soñando. Levanto la vista y me pregunto si algún día dejará de llover. De ser así, cualquier magía habrás vencido.
No hay rumbo en tu mirada. Tendrás que aprender a no perderte entre las calles de tu destino.
me gusta, me gusta mucho el final
ResponderEliminarescribes que da gusto y ahora mismo me viene al pelo
ResponderEliminarLa palabra sueños siempre tiene hueco en la escritura, ¿por qué será?
ResponderEliminarUn saludo, me encanta la foto *.*