sábado, 4 de junio de 2011

Gota de sueño.

Bailabas, aparecías y te esfumabas ante mis ojos. Me dabas un breve instante de placer, de seguridad, de calma. Te ocultabas en las esquinas, tímida, esperando a que mi cuerpo se arrastrara por sí mismo para huir cuando intentase rozarte con mis manos. Era yo mismo quien se ataba a las cadenas de tu encanto, atrapado por tu figura en las fauces de mi tiempo. Mareas de dudas, sonrisas de Luna. Me otorgabas la razón mientras jugabas con mi alma, una muñeca de trapo que terminó por deshilarse.
Eras, tal vez, mi sueño más oculto. Y fuiste, sin dudarlo, el recuerdo más amargo.



“Para ver el arcoiris has de soportar la lluvia”

1 comentario:

  1. A veces las cosas que lees te alcanzan más por aquella palabra llamada empatía. A parte de eso, el texto está genial a pesar de su brevedad, y como de costumbre me quito el sombrero.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar