miércoles, 4 de mayo de 2011

Cuántas veces habras dicho "no más" para volver a volver y a volver. Palabras en tu boca que han terminado por convertirse en una gigante colmena de avispas. Sangras al hablar, porque dañas los oidos de quien te oye, de quien te escucha. Pero sin embargo sonríes, te declaras culpable de tus actos, pero sonríes. Y yo, tan callado en mi memoria, prefiero no ver esa maldita sonrisa, ni oir tu voz rozando mis oidos.



El mundo se apaga cuando aprendes a cerrar los ojos.

2 comentarios:

  1. Cuando aprendes a cerrar los ojos del alma, no te sirve de nada cerrar los ojos, sabes que todo sigue estando ahí...
    hacía mucho que no me pasaba, y es una pena, porque da gusto leer :)

    ResponderEliminar
  2. Yo hacía tiempo que no escribía... ¿Será la primavera, que me roba palabras? Quién sabe

    Gracias :)

    ResponderEliminar